18 de julio de 2019

Ropa limpia (Delia Domínguez)

Un día
uno sale a encontrar la muerte,
sin equipaje,
sin muda para la otra semana
con la única camiseta blanca
que quedaba
del tiempo de colegio.
Un día
uno se apura como malo de la cabeza,
como si tuviera que llegar
a todos los trenes
y saludar a medio mundo.
Un día
uno no sabe quién diablos
tendrá suficiente amor entre las manos
para arreglarle
esos asuntos particulares
que siempre quedan flotando
después de la catástrofe,
o quién diablos
va a cerrarle los cajones del velador
con las fotografías secretas
de esa edad
en que la musculatura orgullosa y dorada
era toda la potencia con que contábamos
para vivir.
Un día
uno no vuelve más
por ropa limpia.

30 de enero de 2017

Sutil


Puede que la diferencia sea una coma
inusual en medio del desi,erto
Un cuchillo que es la grieta
metálica que contagia de grieta
a su paso cuanto encuentra
Una falta de hortografia
tan sutil comoh muda
más bien no es muda
es calladita la niña, tímida.

11 de enero de 2017

Ego


El espejo me devuelve el insulto
todo lo grosero
del rostro de souvenir
de américa pre-hispánica
pre-histérica, serena
la morena cara redonda
de artesanía fina
de Quinchamalí.

19 de abril de 2016

Ven de la Luz, Hijo (Stella Díaz Varin)

Que te ciegue la luz, hijo.
Ven de la luz;
Desde donde la pupila sueña
y vuelve atormentada,
como un escombro vivo,
como especie de flor, como pájaro.
Carbón de víscera terrestre,
así como víscera de árbol.

Deja que se ensañe la luz, hijo,
Desciende como los antiguos ángeles,
como los malos discípulos,
ardiendo en su pasión, desheredados.
Así como las fieras, hijo.

Incomprendidas del río, intocadas
absolutas, tristes.
Ese será el día
-presentimiento que no quise,
tú sabes, los conoces-
que tomaré la forma deseada.

Ojo de estiércol, húmedo;
aprisionaré tu llama,
tu superficie extraceleste
tu mirada de centro obscuro,
tu trigal;
la tibia voluntad de tu piel
me ayudará y seremos.

Nunca antes pudimos.
Yo era como esas pequeñas fuentes secas .
Desciende, hijo, de la luz;
avizora el espacio,
avizora el horizonte.
La curva que deja el corazón de un muerto,
la mano que se esconde,
la mano que nadie quiso acariciar.

Seremos.
Tú y yo venidos
irremisiblemente;
unidos como dos tallos jóvenes aún;
Queriendo apenas lo que no se nos dio.
Amando
lo que la luz aconseja:
el vértigo, la hondonada, el silencio.
el color de las piedras;
tantas cosas simples y distintas.
Llegaremos a amar la contextura de Dios
tan difusa;
tan perfecta como tus pequeños ídolos.
La madera de Dios
tan bella y roja
como el corazón de los árboles.
Tan bella y roja
como el corazón del veneno.
Que te ciegue la luz, hijo.
Que te atormente.
Ven de la luz, inúndate;
Ten la luz y desmiente la tiniebla.
Ven, hijo, arrodíllate.
Cree en los amaneceres.
En la luz son más bellos los ojos de Dios.

9 de junio de 2015

Miedo a la calle

Tengo miedo a salir a la calle
desde hace un tiempo
de mi consideración
considerable-
               mente escaso
pero significativo
en cuanto síntoma 
                       del pánico 
escénico al representar
mi propio drama callejero
tanto que salgo a la vía publica
(lease via crucis)
pensando en volver
pensando en llegar
pensando jamás haber salido
de la cama tibia
del útero de mi santísima
aterradísima salgo igual
me arrojo a la calle
con temor de las cornisas
de las cunetas de las alturas
de los edificios que crecen
frente a mis ojos como callampas
de los colmillos de los quiltros
y de los viejos picantes
y los piropos pegajosos
como gargajos ininteligibles  
de la violencia y de la virulencia de los canutos
y de las epidemias psicológicas
que se incuban dentro de las micros
llenas de guaguas que lloran y señoras
humildes con olor a cloro
en el alma
de tan inmaculada que la tienen
como la virgencita de Lourdes
Lo urden todo de sumisión
modestia y temor
de las protestas de los paros de los pacos
de la tristeza lacrimógena
del smog que todo lo pone
borroso
y gris le
pinta el horizonte
a los suicidas de hora punta en el metro
y los señores pasajeros nos retrasamos
aunque ya estábamos llegando tarde
a vivir nuestras vidas
a tomar once a hacer las tareas
pendientes
desde hace meses
le temo sobre todo
a la noche que cae
y me aplasta contra el pavimento
el miedo profundo
a ser asaltada
por la duda
de que la persona que viene tras de mi
me quiere agredir sexualmente
bajo mi propio techo
                         de estrellas
a ser asesinada en un callejón
desmembrada desarticulada
de cualquier posibilidad de defenderme
o de gritar porque la culpa siempre
sería mía por andar ofreciéndome
a la calle que es el desamparo.

2 de abril de 2015

Ya aclaró

Lo que me hace sentir perdido, me dijo él, no son tus abundancias, estrecheces o turgencias, lo que me hace perderme es algo que el tiempo no puede mermar, engrosar o vaciar. Hablo del modo felino de moverte por el tablero del ajedrez y dejarme en jaque. Siempre en jaque, perdido, en el mejor sentido de la palabra, aclaró él. Yo también me aclaré en la luz de su amor y me perdí.

28 de marzo de 2015

A mi compañero

Antes del café del desayuno
desnutrido de prisa
de una bocanada
el primer cigarro
suicida mañanero
postergo para siempre
y primero que nada
yo te escojo amor
como un ritual matutino
como una cábala contra el mal
de ojo te elijo
entremedio de las sabanas
en esa amalgama entre sueño y vigilia
en ese terreno difuso yo te prefiero
de entre los que han estado y los que nunca
estarán entre mis sabanas entre mis piernas
justo en medio del corazón
guardo la voluntad de cada día
decidirme a ti
aunque a veces el día traiga su acertijo
o la noche proponga encrucijadas
tú has sido mi única respuesta
tú, el Tú de mi vida
mi candidato a la reelección
a la predilección perpetua.

28 de enero de 2015

Ignis Feminae


Es una severidad de cuero
es una cara de nana
peruana
perruna en toda la larga
ferocidad de molares
y caninos
los ojos de fuego
de fueguina la mirada
sostenida y desafiante
aguerrida pehuenche
desde el trarilonco
hasta la punta
misma del fuego
que alumbra el sendero
luminoso y milita
en la selva en lo alto
en una cumbre de los Andes
se canta una misa en quechua
y cristo es la hembra
renacida, reparida
de la América amazónica
es la sacerdotisa
en éxtasis de ayahuasca
cristo es la india huacha
hija de otra india
forzada que te va a enseñar
todo lo que debas saber
del amor en guaraní.

24 de enero de 2015

Tocino


El que va a perder eres tú
en esta guerra de mordiscos
y tactaciones sobajeos
de lo más bajos
subterráneos casi
por lo escasa que está la luz
la pupila se dilata y yo 
me dilato generosa pronta
repentina  contraigo
el mal y la fiebre
se apodera de los dos
Tú babeas como quiltro
al sol umbilical hambriento
y me das a probar de tu savia
                                       (saliva)
espesa de hormona
tú me das esa droga
que cocinas en tu laboratorio
clandestino glandular
esférico doble de boludez
y yo me la trago toda
y finjo que me vuelo con tu hierba
púbica con tus esfuerzos con tus dedos dientes
dardos y flores
de mausoleo recién marchitas
(igual te las recibo como ofrenda)
cuando lo que me prende
y me pone lista
para el tango
es mi propia redondez
mi propio tocino baby
lo entiendes?
los dos jugamos sucio
con mi barro.

4 de noviembre de 2014

Miopía


Y por último el pincel de Dios
pintó sobre mis ojos
el cuadro impresionista del mundo.